domingo, 24 de mayo de 2009

En recuerdo de mis padres en Gilico

Mis queridos padres, cuanto os quise
A mis padres

Mis padres fueron Martín e Isabel
Martín Chico Cano e Isabel Marín Sandoval
Mi padre fue guarda de las Minas de Gilico y me enseño cada uno de los rincones de ese precioso lugar.
Hay sitios que ya ni me acuerdo de sus nombres, otros vienen a mi memoria de vez en cuando, como el Quinito, donde se encontraba la mayor explotación de hierro a cielo abierto, la Casa Dirección donde vivíamos, un lugar privilegiado desde donde se denominaba todo el entorno, las Casas de Arriba donde vivían Juana La Coja, el Mudo, los Pulios, en las Casas de Abajo vivían entre otros los padres y hermanos de mi cuñado Juan que cuando se caso con mi hermana Eulalia arreglaron una casa detrás de sus padres que a mi me parecía preciosa y donde fueron muy felices con el nacimiento de mi sobrino Salvador.
Desde la casa Dirección se veía la escuela por donde se bajaba a casa de mi tío Juan Chico, en plena huerta, donde mis padres tenían unas bancales que les llamábamos “la huertecica” y donde sembraban cosas que luego se consumían en la casa. Cerca de la casa de mi tío Juan Vivian Los Pepas y había un camino que llevaba a casa de mi tío Señen y en las casas de alrededor vivían los hijos de mis dos tíos.
Mi padre tenia otra huerta en las estribaciones de la Sierra de Los Cambrones donde se cultivaba unos albaricoques riquísimos y unos melocotones que mi padre les llamaba “Marujas” eran gordísimos y de un sabor intenso y muy olorosos, también sembró perales enanos que echaban unas peras gordísimas, junto a esta plantación tenia mi padre una cueva donde guardaba el extractor, un aparato cilíndrico con el que extraía la miel de las cajas que tenia instaladas por todo aquel monte, recuerdo con gula el rico sabor de la miel recién extraída y que goce comerla con aquel par que elaboraba mi madre y que cocinaba en el viejo horno de leña.
Cuando me iba con mi padre al monte, también era guarda jurado de montes, me daba de beber en pozas que él protegía con algunas ramas para evitar que les cayera suciedad, y que eran un buen recurso en época de sequía.
Recuerdo como si fuera ayer, aquel jardín que tenia mi madre y que cuidaba con gran esmero y cuando corría con la perra “Chispa” o con “Estrella” por aquella plaza que aun existe delante de la Casa Dirección.
Cuando íbamos a buscar agua al pozo de abajo, porque el que había al lado de la casa no “hacia” tan buen agua. Se llenaban del agua de lluvia y como arrastraba un monto de segmentos había que limpiar el aljibe para que la suciedad y la tierra no cayera al pozo.
Éramos unos privilegiados para la época ya que teníamos un corral con todo tipo de animales, gallinas, pavos, cerdos, ovejas, vacas… y hasta una burra… yo de pequeño en verano me gustaba dormir en el pesebre de la burra, debajo de un pino que lo cubría como si a propósito se hubiera plantado, mi madre me decía “nene que te va a morder la burra”.
Cuando mi cuñado Francisco “El Goloso”, venia de La Copa a pretender a mi hermana María, cunado se casaron se fueron a vivir en una casa que había camino de la escuela, mi hermana hecho una pollera de pollos preciosa y yo con mi “inocencia”, por decir algo, hacia de cada pollo dos, que pena de animales, que bestialidad hacia. Cuñado mi cuñado se fue a trabajar a Alemania, me trajo una maquina de cine y yo proyectaba películas para los niños a 5 céntimos la sesión, que ¡¡negociante!!.
Debajo de la casa de mi hermana María estaba la fragua de las minas, allí comencé a trabajar yo con solo 7 años dándole al fuelle para que el “tío herrero” arreglara los picos, las palas, los punteros y las barrenas para el trabajo de las minas.
Mucho vecinos cogian esparto para hacer capazos para las minas, así se sacaban un sueldo extra, este trabajo solían hacerlo los mayores y algunas mujeres.
Recuerdo cuando, enfrente de la escuela, estaba trabajando “El Pulio” con mi cuñado Juan en una cantera y se deslizo una placa que lo aplasto falleciendo en el acto, recuerdo que era martes por la tarde, yo venia de Bullas y La Copa, en Bullas habíamos vendido unos chinos pequeños y con el dinero que habíamos cobrado por ellos compramos en “Los Estrellos” de La Copa vino del que ellos mismos elaboraban en sus bodegas, el viaje lo hacíamos en la burra al igual que cuando íbamos a Calasparra los viernes que era el día del mercado, la burra la dejábamos en la posada que había junto al mercado en la avenida principal del pueblo.
Aunque fui muy feliz allí con mis padres y mis 5 hermanas, también tengo tristes recuerdos, como cuando murió mi hermana Ana en el Collado Alto, cerca de Elche de la Sierra y la trajeron a velar a la casa de Gilico, después fue enterrada en el cementerio de Calasparra, dejando 4 hijos, la más pequeña Ana, recién nacida y a la que tubo que criar mi madre, pero sobre todo mi hermana pequeña Esperanza.
Cuando las minas ya tenían pocos trabajadores e iban en declive me dejaron llevando las oficinas y el almacén y de vez en cuando tenia que subir a Cehegín para entregar cuentas en la oficina central, que frío hacia algunas veces en la moto con mi padre, me pegaba a él para minimizar el frió viento que nos daba.
Que contraste de recuerdos y sensaciones me trae Gilico…
En la plaza de la Casa Dirección caímos hogueras por San Juan y mis padres no reñían por si le pegábamos fuego a algún pino de los muchos que habían en los alrededores, especialmente uno milenario que había en la cuesta que llevaba a la escuela.
Frente a mi casa paraban las vagonetas aéreas que llevaban el mineral desde el Quinito a la estación del tren de Calasparra, en época de primavera criaban los pájaros en nidos sobre las torretas que soportaban los cables de las vagonetas y subíamos a coger los nidos con el peligro de habernos caído y matarnos por aquella altura que superaba los 4 pisos de un edificio actual.
Recuerdo de muy pequeño que el Gobierno de Franco mando hacer una “corta” de leña en los bosques que rodeaban Gilico, montes del Estado, aquello dio mucho trabajo a la gente, pero después fue caótico para los animales del bosque y para los vecinos que vivían muchos de ellos de su carne.
El buen cocinar de mi madre y lo hospitalarios de los dos, siempre atraían a la Pareja de la Guardia Civil, el cura Don José Escribano que decía misa en la escuela y que venia de Valentín, o los ingenieros de las minas o del monte que se ponían como el “Tio Quico”, como se decía antes por allí.
También recuerdo cuando llego el primer aparato de radio a Gilico, todos nos reuníamos alrededor en el para escuchar Radio Intercontinental de Madrid, Radio Barcelona o radio Madrid, Radio Andorra, Radio Murcia o Radio Juventud de Murcia y poco después Radio Calasparra o Radio Bullas donde di mis primeros paso en la radiodifusión con un programa que recaudaba dinero de los vecinos para construir viviendas sociales que mando construir Don José Escribano que fue trasladado de Valentín a Bullas.
Ha, recuerdo que había una emisora de radio que estaba prohibida y por eso y por su contenido les gustaba oír a los mayores, Radio España Independiente, Estación Pirenaica, donde se podía oír unos mítines muy patrióticos de La Pasionaria y de Santiago Carrillo.
Yo recuerdo que, escuchando Radio Juventud de Murcia, un programa infantil por las tardes, me hice socio del club, quería experimentar los que, desde Gilico no podía.
De hecho monte una hipotética emisora de radio hecha con palas de chumbera y hacia discos de cartón con los nombres de los artistas y yo mismo cantaba los temas como aquel de Manolo Escobar, “ni se compra ni se vende” o “yo soy un hombre del campo”.
Nos marchamos a Calasparra y yo depuse a Murcia, Mallorca, etc. Y cuando he vuelto de nuevo a Gilico no he podido remediar unas lagrimas viendo todo aquello donde fui tan feliz durante mi niñez, totalmente abandonado y destrozado.
Hay algo que me viene a la memoria, cuando bajaba a recolectar hojas de eucalipto que las cocía mi madre para tomas “vahos” cuando estábamos resfriados, de paso me acercaba al río Quipar que pasaba frente a las torvas de las minas que era donde estaban los eucaliptos y pescaba con mis propias manos debajo de las piedras unas barbos (pescados) precioso y que me madre hacía en tartera con patatas al horno o fritos.

sábado, 23 de mayo de 2009

Coplas y Palabrero de Gilico




Coplas y palabero

Vamos a trabajar
A las minas de Gilico
Que en las minas de Capel
Se van a quedar solicos

Esta copla debe fecharse en los años 20, cuando la crisis minera afectó también al sector minero de Cehegín

Informante: Tia Matilde, de 70 años, calle San Telesforo. Cehegín

Vagonetas
Carritos metálicos que surcaban los aires calasparreños colgados de unos cables y que transportaban mineral de hierro desde la mina de Gilico hasta la estación de ferrocarril

Gilico coordenadas


Arroyo de Gilico

Municipio: Calasparra

Comarca: Rio Segura

Provincia: MurciaCCAA:

Murcia

Altura Media del municipio: 333

Latitud en grados decimales: 38.167

Longitud en grados decimales: -1.65

Coordenada X UTM Huso 30: 618266

Coordenada Y UTM Huso 30: 4225238.6

Huso UTM: 30Cuadrícula UTM: XH12

Latitud en grados, min y seg: 38, 10, 0

Longitud en grados, min y seg: -1, 39, 0

Código Ine: 30013

Hoja del MTN 1:50000 : 911

lugares y rutas con interes botanico




Ruta 16 Desde las Minas de Gilico al Embalse de Alfonso XIII
Accesos
Por la carretera de Calasparra a Mula hasta los Baños de Gilico, donde nos desviamos por un camino no asfaltado, hasta las minas de Gilico.
Itinerario
Minas de Gilico-Salinas de La Ramona-Presa del Embalse de Alfonso XIII
Interés
Interés mineralógico.Fauna ligada al pantano y al cauce del río.
Recorrido
Dificultad
baja-media
Desnivel absoluto
no apreciable
Longitud
12 km
Lugares y Rutas con Interés Botánico

Pedro Chico Marín


Pedro Chico Marín

Nací en las Minas de Gilico, pedanía de Cehegín un 5 de julio y ya muy pequeño y debido a los problemas económicos de la época, tuve que emigrar solo a Murcia para poder trabajar y estudiar.
Mis primeros trabajos fueron de ayudante de herrero y panadero, pero al terminar Hosteleria y Turismo me marche a las Islas Baleares donde comencé realmente a trabajar en la profesión que me gustaba y lo hice en hoteles como camarero, recepcionista, etc. Hasta que conseguí un puesto destacado en el Turismo, ser director de dos hoteles en Alcudia y Porto Cristo.
Después de unos años regrese a mis raíces, Murcia, donde seguí trabajando en un par de cafeterias y en una agencia de viajes.
Después, y de mano de un buen amigo, llegue a Puerto de Mazarrón donde me instale, primero regentando el bar Chrysler, después el Restaurante Virgen del Mar, tres boutiques de moda e incluso como director del Hotel La Cumbre, cuantos esfuerzos, pero también cuantas alegrías.
Mis pilares en aquellos tiempos, José, Encarna, Ole… y un montón de amigos que me ayudaron a triunfar.
Después de aquello la creación de Radio Costa Calida, Autoescuela Costa Calida, mi trabajo en la Oficina de Turismo donde llevo ya 30 años y la puesta en marcha de varios periódicos como el Costa Calida, Mazarrón Día a Día, Almazarrón al Día, etc.
En los últimos años he contado con el apoyo de Antonio (mi sobrino) y Andy mi apoyo incondicional.
Me siento mazarronero, sobre todo Polaco, he tenido y grandes amigos aquí, muchos se fueron para siempre y otros siguen hay apoyándome en esta difícil lucha de la vida.
Mi Puerto de Mazarrón, mi barrio Lobos de Mar, mi barrio de San Isidro… cuantas cosas para recordar!!

Gilico, sus minas y sus baños


Gilico

Sus minas y sus baños

Historia y Patrimonio
Gilico es uno de los entornos más pintorescos de Cehegín. Ya en el siglo XVII Martín de Ambel nombraba el termino de Villares y Gilico, describiendo un paraje natural amplio de pastos y agro de secano.
Hoy día Gilico es una zona de explotación minera y sendas de tierra que conducen a algún caserío decimonónico abandonado, sendas habituales para muchos de los aficionados al senderismo y la bicicleta de montaña.
Pero Gilico fue ya habitado por civilizaciones antiguas, tanto en Gilico como en el paraje de Cañada de los Brazos, se encontraron hallazgos arqueológicos con materiales que probaron la existencia de distintos hábitats y villas.
En el camino a Gilico, aunque en la zona perteneciente al municipio de Calasparra, quedan unas construcciones correspondientes a Baños de Gilico. Conocidos también como Baños de San José, la razón de estos baños se encuentra en una fuente natural de agua a la que se llegaron a atribuir propiedades curativas extraordinarias. Esta fuente podría haber sido conocida ya por los antiguos romanos.
Aunque hoy día los Baños de Gilico son tan sólo una granja ganadera, durante muchos años fueron utilizados para hacer parada y fonda por muchos ganaderos y viajeros. Fueron abandonados a mediados del pasado siglo XX.
El antiguo poblamiento romano de la zona nos lleva a pensar que la línea histórica del entorno no debió ser muy distinta de la del resto del municipio de Cehegín. Tras la población romana y quizá visigoda llegaría la despoblación de época árabe y la repoblación a partir del siglo XIII pero, más acusadamente, en el siglo XVI y XVIII, momentos históricos en los que estas tierras eran ya ámbitos pacíficos que habían abandonado los momentos más críticos de un Cehegín demasiado cercano a la frontera del reino nazarí de Granada.
Sin embargo, además de los grandes campos agrícolas de ese Villares y Gilico que nombra Ambel, y las zonas de pasto, esta geografía no ha sido nunca un ámbito de densa población y en 2008 apenas se registran 4 habitantes empadronados. Gilico ha continuado, a lo largo de los siglos, su vocación de ser paraje y lugar de paso que aun conserva una agricultura de secano y unos ámbitos de minería de hierro que han interesado a lo largo de centurias.
Gastronomía
Teniendo el ámbito de Gilico una parada y fonda en sus Baños, es fácil pensar que sus comensales podían disfrutar de muchos de los platos más característicos de la cocina de Cehegín.
Recetas como el potaje, las migas con tajás (elaboradas con harina y carne de cerdo), el empedrao, la olla de tocino fresco, las carnes a la brasa o en su jugo, así como una gran variedad de arroces, con conejo y caracoles, viudos o con verduras. Y la lista sigue, la pipirrana, el arroz con bacalao, la perdiz escabechada o los asados de carne de cordero, el caldo de espárragos o el famoso rin-ran, las migas con chirrete, el potaje de calabaza, las patatas con calzones, el arroz con apio, etc.
Entre los dulces se pasa de las sencillas tortas fritas de pan, tan comunes en distintos puntos de Murcia, al elaborado alfajor, los cascos de calabaza, las picardías, las yemas de huevo con azúcar o las almendras garrapiñadas.
Naturaleza
Uno de los rasgos singulares de estos parajes de Cehegín es la existencia del yacimiento más importante de magnetita (Fe3O4) de toda la Región de Murcia. La magnetita es un mineral de hierro, contiene un 72% de hierro, con propiedades magnéticas. En este lugar está asociada a pirita y calcopirita. Existe otro yacimiento de prehnita,(Ca2al2si3o10(OH)2). Se trata, en este caso, de un silicato que aparece comúnmente en afloramientos de rocas volcánicas básicas de carácter ofítico. Nos encontramos, pues, ante una zona muy interesante desde el punto de vista mineralógico y petrológico.
También podemos encontrar un afloramiento de aguas salutíferas no calientes. Estas aguas tienen un nivel de minerales que no las hace aptas para su consumo pero que pueden aprovecharse sus sales para otros fines.
En cuanto la vegetación de la zona El Gilico se encuentra junto a un área forestal importante del municipio, la Sierra de Gilico y Cambrones. Los pinares de pino carrasco son la vegetación más abundante. El monte bajo lo constituyen principalmente matorral mediterráneo y en las tierras labradas predominan los cultivos de secano como el almendro y los olivos.
Economía
La explotación de las minas de magnetita fue durante mucho tiempo una de las actividades económicas fundamentales en Gilico. A finales del siglo XIX el aumento de la demanda de materias primas junto con los avances tecnológicos en la metalurgia favoreció una expansión de la actividad minera en la Región de Murcia y también en Cehegín, fue entonces cuando la minería metálica vivió sus mejores momentos económicos. La crisis económica de principio del siglo XX, que afectó a los principales compradores del hierro de Cehegín, provocó el declive de esta actividad. En la actualidad las minas de hierro de la zona están cerradas.
Hoy en día es el sector agropecuario el que tiene alguna actividad en Gilico. Campos de secano dedicados al cultivo de cereales o almendro y alguna pequeña cabaña de ganado ovino.

Situación de Gilico
Gilico se encuentra a unos 14 kilómetros al norte de la pedanía ceheginera de El Chaparral. Desde El Chaparral se puede llegar hasta Gilico por caminos rurales. Desde el municipio de Calasparra, con el cual limita, es más fácil llegar.
Superficie: nd
Altitud: 135 metros
Habitantes: 4
Código Postal: 30439